
Cierre los ojos. Primero tensione despacio todas las partes del cuerpo y después relaje, dandole al cuerpo de esta manera su desayuno de energía; al tensar despacio el cuerpo y relajarlo, hágalo gradualmente, sin sacudidas. Luego levántese y repita esta misma rutina por tres veces de pie. Cuando ya haya aprendido a concentrarse, entonces sabrá que de este modo puede desalojar la energía de su cuerpo y conscientemente dirigirla hacia los centros más elevados de la espina dorsal y del cerebro, donde la verdadera conciencia de la presencia de Dios puede ser realizada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario